El rey y las tres barbas del demonio

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Bueno, resulta que se enamora un señor de la chica, y resulta que se entera el padre, el rey, y dice

– Si quieres casate con mi hija, tienes que traeme tres barbas del demonio.

– ¡Pero hombre!, usté se cree que yo voy a…

Total, que ya el hombre pues lo piensa y dice

– ¡Pues anda que voy! A ver, ¿ande está el demonio?

– Bueno, pos… ¡estará muy largo!

Conque andando, andando… y llegó a un pueblo y llega a un pueblo y dice

– ¿Ande va usté?

Dice

– A ver a, a esto… al demonio, tres barbas.

Dice

– ¡Hombre, pues lleva usté razón!,  pero… mire usté, y es que tenemos un problema, que tenemos una fuente que manaba  vino… y ha ido la fuente y se ha secao… Si usté quisiera preguntale…

Dice

– ¡Pues, qué trabajo me cuesta!

Y cogió y lo apuntó. Venga, otro día… Va andando, va andan­do, va andando y ya llega a otro pueblo hacer noche, cuando…

– ¿Ande va usté?

Dice

– Pues mire usté, voy a esto.

Y dice el alcalde, dice

– Mire usté -dice- ya que va usté allí, -dice- a ver… que tenemos un peral que manaba peras deoro y se… y se ha secao. A ver si el demonio sabe algo.

Conque efectivamente, va… andando, andando… a, a, a otro pueblo… Dice

– Mire usté, qu’es que aquí… teníamos (Llegó a un pueblo que había…) un barquero en el río y ese barquero, no ‘habío un Dios que lo, lo… que lo relevara, siempre estaba allí.

Y ya le dice

– Mire usté, aquí es que tengo este problema yo… que no hay quien me saque de aquí, de la, de la, de la barca. A ver si le preguntara usté al demonio, a ver como se sa…

Total, que ya… ¿ande está el demonio? Que… ¿ande está el demonio?

Estaba una vieja cuidándolo y se presentó él allí… y dice

– ¡Uy, uy, uy hijo mío! Aquí este, este… ¿pos sabe usté lo que voy hacer? Se va usté a meter deba… (porqu’es que dice que dormía encima de las faldas d’ella) -dice- se va a poner usté en mis faldas (debajo de las faldas) -la vieja- y cuando yo le extraiga una barba… pues yo le preguntaré de lo que usté me ha dicho.

Efectivamente… ya viene el demonio… y la primera entrada que tuvo dice… dice a la vieja

– ¡Puñetera vieja, a carne humana huele!

Dice

– ¡Hala, tonto, pero si estás siempre con… con cosas… qué a carne humana ni na!

En fin, se durmió. Al dormise… ¡Pchsss! le pega un tirón y le arranca una barba. Dice

– Pero ¡Puñetera vieja, ¿qué haces?!

Dice

– ¡Na, hombre, na! – dice – qu’estaba soñando que en tal  pueblo había un… una fuente y se ha secao…

Dice

– ¡Puñetera vieja! que limpien el cazaizo, que no sé a cuantos metros o kilómetros, está… está… que se ha lodao y, y se va, se va el… el vino… era vino y por otro lao…

Dice

– Usté lo vaya apuntando -le dice la vieja.

Conque lo apuntaba…Ya tenía una barba en el bolsillo.

Bueno, pues ya se duerme y al dormise otra vez, otro poco…otro tirón.

– ¡Pero, pero… puñeterísima… te he dicho que a carne humana huele aquí, y aquí huele a carne humana!

– Pero… si es que tengo unos sueños yo esta noche, que… ¡que no sé qué me ha pasao! -dice- Mira, si es que, que en un pueblo, había un, un, un peral que daba peras deoro y se ha secao…

Dice

– ¡Puñetera vieja! qu’en el tronco tiene un clavo… y mientras no le saquen ese clavo…

Efectivamente… ¡Hala! ya van dos, espera… falta la terce­ra, ¡falta la tercera!

Viene y aguardó que se durmiera un poco más, porque si no… la liaba… Ya se duerme otra vez, y ya la…y la vieja le daba, le daba ya miedo, porque es que ya… En fin, le pega otro tirón y le arranca otra barba y ya dice

– Pero puñetera vieja… ¿qu’estás haciendo conmigo esta noche?

– Pero, ¡calla, hombre, calla! pero si es que tengo, tengo u, u, unos pesares aquí esta noche… ¡esto, esto, esto, no hay quien…! -dice- pues na, que hay un barco, un barquero en una barca  y que no hay nadie que lo releve, ni, ni, ni… ni qué sé…

Dice

– Ese… el primero que pase, que lo pase… y cuando esté él fuera, que le dé un empujón a la barca y se quede allí.

¡Ea! a apuntalo… total, que se acabó. Eran tres tres pre­guntas, eran tres pelos… y ya, cuando amaneció, ya el demonio se fue…

Al primero que se encontró, al de… al de la barca… dice

– ¿Qué ha dicho el demonio?

Dice

– ¡Uy, qué me ha dicho!… Que el primero que pase, usté no le diga na,  pero lo pasa usté a la orilla, y al pasalo a la orilla, le da usté un empujón a la barca, usté se sale y él se queda.

Efectivamente ¡mia! eso hizo… y le dio un poquejo de dinero aquel, le dio un poquejo de dinero por decíselo.

Conque ya a otro día, a otro día, cuando llegó al del pe­ral… llega allí hacer noche a la posá… juntó el alcal­de… en fin dice

– ¡Qué! ¿Trae usté buen recao?

Dice

– Pues sí señor, que tiene un clavo que le cruza el corazón… y se ha, se ha… se lo extraigan y… y el peral, pues dará  algo.

Efectivamente, sacan el clavo… ¡Uy, allí, allí, de dinero…! En fin… Bueno pues ya… a otro día, estaba mu largo, va y… hasta que ya llega al de la fuente, el de la fuente

– ¿Qué le ha dicho el…?

Dice

– Mire usté, me ha dicho esto… que la fuente esa, a no sé cuantos kilómetros, a dos o a tres, está intercetá, pos el vino, se va a otra parte…

¡Mia qué!, ¡Un borrico tuvo que alquilar allí! de dinero que… ¡con too lo que le habían dao!

Bueno pues ya… ¿ande está el rey? y, y, y… ¡muchacho!

El rey que le ve tanto dinero, ¡una envidia y una cosa!… diría

– Pero bueno, ¿ande has estao? Porque…

No iba a decile ande había estao ni cómo ni de qué manera, ni qué ni de ande le venía el dinero… *Onde ya claro, pues…ya, ya se tiene que casar con la hija ¡mia què!

Pero… pero no estaba conforme el rey con eso, ¡porque es que tenía más dinero qu’él!

Y verá usté lo qu’hizo. Lo cogió y le dijo

– Mire usté, en tal parte está.

Y lo encaminó al río ande estaba aquel, ande estaba el barque­ro, lo encaminó al rey.

Efectivamente, llega… a los dos o tres días llega ande estaba el barquero y… ¿qué hizo el barquero? Ya lo sabía. Lo pasó y al pasalo, le dio un empujón a la barca y allí se quedó el rey pa’ toa su puta vida.

Y él se casó con la hija ya, y tuvo… ¿qué le paece?

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