La ciervecita

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Pues esto era un rey que no tenían más que una hija, una hija sola, y ya se murió la madre y le dijo a su marido, al rey, le dijo:

– Mira, -dice- estoy mu mala, vas al ama de llaves que guarde toas mis alhajas y too en el bolsillo del abrigo y que lo suba ande tenemos toos los trastos, al *baúl, y que  no le toquen.

La chica tenía catorce años y ya se hizo moza, conque dice un día el ama de llaves, dice

– Tenemos que ir -dice- a, a dar una vuelta a la ropa de tu mamá, porque ya los años qu’hace que se ha muerto y no la hemos mirao.

Pues claro, la chica pues, estuvo viendo la ropa de su madre, subió con el ama de llaves y estuvo viendo la ropa, y encontró una esquelilla allí, y un anillo, y dice

– ¡Uyyy, qué anillo más bonito!

Dice el ama de llaves, dice

– De tu mamá es.

Y allí en… orilla el anillo se encontró una esquela y la leyó y dice… que a la que le viniera el anillo, que se tenía que casar con su papá… decía en la en la esquela de su mamá, que la dejó escrita. Y dice

– ¡Ay! -dice la hija al ama de llaves, dice- ¡Ay! Pues… ¿cómo me voy a casar yo con mi… con mi padre? ¡Yo, de ninguna de las maneras! -le dijo al ama de llaves- Yo no me caso con… ¡no puede ser! -dice- ¿Y cómo nos vamos arreglar? -dice- Pos mira, nos vamos arreglar d’esta manera… Yo me voy a ir (la    chica)… voy a *decile que a ver si me deja irme unos días de permiso, en ca’ mi tía, la hermana de mi mamá y… tú a ver si se lo puedes decir.

Conque le dice el ama de llaves

– No, le dices tú -«Papá, me encontrao esto, el anillo y esta esquela -dice- pero si quieres que me case contigo, me tienes que traer un vestido…-dice- tienes qu’ir por ahi,  a comprarme un vestido que contenga la tierra».

Dice

– ¿Y que traiga too lo de la tierra y too?

Conque el padre dice

– Pos nada, si está escrito…

Y se fue. Pues fue el padre y le compró el vestido que conte­nía la tierra. Conque dice el ama de llaves

– No tienes más remedio que casate con él.

Dice

– ¡Ay!, pero si yo eso no lo puedo hacer… ¡No, que no, que no! -dice- Mira, pues ahora le vamos a decir que traiga otro que tenga el firmamento, el cielo, las estrellas…

– Pos bueno.

Conque ya dice que dice su padre

– Pos nada, yo miraré toel mundo y too, a ver si te lo puedo traer.

Pues se lo trajo otra vez. Conque ya dice

– Pos no voy a tener más remedio que casame con él -dice- ¡Pos no! Ahora otro que contenga la… el mar, con toa el agua, con los pececitos y todo…

Conque ¡*Mia!,  le trajo el padre los tres trajes. Dice

– Pos hija mía, te tienes que casar -le dice el ama de llaves.

Dice

– ¡Ay, no me caso! -le dice- ¡No me caso! Porque… ¿usté comprende que me voy a casar yo con mi padre? ¡De ninguna de las maneras! -dice- Mira lo que vas hacer -dice- Tenía mi madre una piel de una ciervecita -dice- guardá allá ‘ rriba, mira a ver si está en el baúl o en el otro baúl, y… ¿sabes lo que vas hacer? como es mu grande la ciervecita, me vas a meter allí comida y me vas a llevar… o    que me lleven al monte… y por allí estoy yo.

Conque ya dice

– Pues bueno.

Dice

– Pues bueno, yo -dice- me metes los vestidos y que me lleven allí al monte.

Conque ya la llevaron al monte, cerca de ande estaba allí el palacio…

Conque ya dice que viene otro de otras tierras y que dice qu’iban de caza con unos amigos, el señor, dice… viene otro rey y dice

– Que nada… que vamos de caza.

Dice

– Pos bueno.

¡Ea!,  conque fue el rey viudo, fue de caza al monte, y fue otro compañero, otro de otro sitio y fue el hijo del rey ese. Conque ya dice qu’iban por allí, ojeando los criaos y too y vieron a la ciervecita y dice el hijo del rey… iban a tira­le…

– ¡Ay, qué ciervecita más guapa! -dice- (La piel dice qu’era muy guapa) ¡Ay qué ciervecita más guapa! -dice- ¡No *tirale! -dice el hijo del rey- ¡No tirale!, qu’esta la cojo viva y me la llevo yo, la ciervecita esta, la cojo viva y me la llevo yo.

Conque ya la cogió, la tenían encima, pero el padre no sabía qu’era la hija, la tuvo encima y too, estuvo en su casa, comie­ron y la chica, la ciervecita, se la llevó el hijo del rey.

Conque llegaron allí y dice

– ¡Ay mamá, mira lo que traigo, una ciervecita mu guapa! -dice- Esta tiene que comer conmigo en el plato.

Dice la mamá

– Pero hombre… ¿cómo va a comer contigo en el plato? L’echaras…

Dice

– ¡Ea!, sí, sí, qu’es muy guapa, tiene una piel muy bonita y la ciervecita tiene que comer conmigo.

Conque ya el rey con su ciervecita tan contento. Conque ya dice que se ponían a comer y aunque no comía en la mesa en el plato, l’echaban en un plato limpio allí en el comedor, ande comían el rey, comía la ciervecita. Claro, llevaba la boca y too, ya lo preparó el ama de llaves…

Conque ya va el rey y dice qu’iban hacer baile, conque ya va y… ¿qu’hizo la ciervecita? Se fueron toos, toel palacio se fueron al baile y too y ¿qu’hizo ella? Como se quedó adentro en el comedor y dormía en la habitación del rey, pos…  ¿qu’hizo ella? se puso el traje, se puso el traje… uno, pos el de la tierra y se fue al baile y llegó, y… el rey se quedó prendao y dice

– ¡Qué señorita tan guapa! ¿Quién será? ¡Si no la ha  conocío nadie!

Conque ya estuvo bailando, y antes de hora de que se acabara el baile, ya decían qu’iban a tocar una o dos, una pieza… por…

Ella s’iba y s’iba corriendo, corriendo y la primera noche… se metía allí al palacio… la primera noche, pos llevaba duros, y como tenía… y venga a echales plata a los criaos.

La segunda, que la primera no fue, pero la segunda noche que tuvieron baile, pos la otra, se puso otro vestido (el del mar) la ciervecita, y ya… pues fueron al baile y ya… aque­lla noche, ella iba bien prepará, pos les echaba pesetas y perras… y los criaos… que le dijo (el príncipe) a los criaos

– Tenís que mirar a esta señorita a ver ande se mete -dijo el  hijo del rey- tenís que mirar a esta señorita a ver ande se mete, a ver quién l’ha convidao, que antes de que acabe el  baile se va.

Conque ya dicen los criaos… (Los criaos como les echó pesetas y perras y s’entretuvieron en cogelas, no s’enteraron donde se metía…)

– Bueno… ¡Ay señorito!, no nos hemos enterao… porque mire usté, nos ha echao pesetas, nos ha echao… Mire usté, su Majestá, no nos hemos enterao.

Conque ya a la otra noche… baile otra vez y dice

– Pues mañana a la noche vamos hacer baile, como venga y… no os *enterís…

Pero ¡Mia!,  ya llega la otra noche… y ella fue y se puso el otro traje (el del firmamento).

Conque ya dice que va y… llevó duros pa’ echales a la segunda noche… y ya dice

– Pos bueno, me marcho -dice- que ya es hora de que me vaya.

Ya empezó el rey, el hijo del rey a bailar, a bailar… a bailar con ella, dice

– Pues os he dicho que vayáis detrás a ver donde se mete esa  señorita.

Pero empezó a echales duros y de too, y se estuvieron a coger los duros y pasaron de largo y no s’enteraron.

– Majestá… mire usté, no nos hemos enterao… nos ha echao duros y nos hemos estao cogiéndolos y no nos hemos enterao…

Dice

– Pos mañana a la noche que voy hacer baile, no os *enterís, os ahueco de la casa… os vais de palacio y aquí ya no estáis.

Dicen

– No tenga cuidao, que aunque nos eche billetes ni  duros ni lo que nos eche, no nos estamos a cogelos… porque ya sabís.

Conque ya dice que va ella corriendo, corriendo, sí les echa­ba… pero ellos no se paraban. Conque ya vieron que se me­tía… ¡a palacio!

– ¡Ay, mire usté Majestá, que está alli, en el palacio! ¡Que está en palacio!

Conque dice qu’estaba ella mirándose al espejo y vino el rey corriendo\ el hijo, el hijo vino corriendo y dice

– No te asustes, no te asustes, que tú has de ser mi esposa.

Conque ya se casó con ella y vivieron felices, y el padre de ella… pues lo convidarían a la boda, eso yo ya no lo sé.

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