Pacto con el demonio

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Bueno, pues esto era un señor que se llamaba Miguel. Se fue a la guerra y, en aquellos años que duraban las guerras tres y cinco años y un montón de años, pues el hombre, cuando volvió de la guerra, resulta que la casa ya había desaparecido (no sé dónde viviría… eso no se sabe) se encuentra ya, que no tiene ya familia, ni nada. Sus padres habían muerto, él se encuentra solo y el hombre, desesperao, se sienta allí, en la orilla del río, a pensar qué iba a ser de él  y dice:

_ ¿Qué va a ser ahora de mí? (y estas cosas y no sé cuántas)

Cuando en esto que se le aparece un señor vestío de verde, con un traje de verde, y dice:

_ ¿Qué le pasa, hombre?

Dice:

_ Pos mire usté, esto… me ha pasao esto y esto. Contó todos los años de guerra, lo que le había pasao- y ahora, mire, pues me encuentro solo y ¡a ver! No sé lo que voy hacer… y estoy desesperao.

Dice:

_ ¡Pero hombre! –dice- yo te puedo ayudar.

Dice:

_ Pues, hombre, muy agradecido.

Dice:

_ Yo soy el demonio –dice- y puedo hacer un pacto contigo. Durante cuatro años, vas a vivir a lo grande. Tú no tienes que hacer más que ponerte este traje que te voy a dar yo, no tienes más que meter mano al bolsillo y sacas toel dinero que… -dice- y me tienes que entregar el alma.

Dice:

_ Pues… ¡de acuerdo!

Firma el pacto, pues nada. Y, el hombre, pues los primeros años, pues iba mu bien, iba…

Dice:

_ Ahora, no te puedes cortar ni las uñas ni la barba, ni afeitate ni nada.

Bueno, pues el hombre, pues hace ese pacto, sigue por ay… A los primeros años, pues mira, a pasalo  a toos los mejores restaurantes, a toos los sitios, pagao… y él, que iba comprando fincas, venga a comprar fincas, como tenía… como no tenía más que meter mano al bolsillo…  Bueno, pues ya llevaba dos años y ya en muchos sitios, ya no lo dejaban pasar, ya…

_ Bueno, pues si quiere usté, duerma usté en la cuadra con los animales…

Y, una noche, esta en la cuadra durmiendo… y oye, a media noche, unos llantos en una habitación al lao de la cuadra, un hombre llorando… conque… ¿qué hace? Se levanta, pasa allí y el hombre se asusta…y dice:

_No se asuste usté… (ya parecía un oso ¡claro!) –dice- ¿Qué le pasa a usté?

_Pos mire usté –dice- que… que me van a hipotecar unas cosas –dice- y he venío aquí a un pariente mío –dice- que tiene dinero y no me quiere dejar dinero –dice- y yo no sé qué va a ser de mí y de mis tres hijas que tengo –dice- y, además otra cosa, que no tengo pa’ pagar la habitación tampoco.

Dice:

_ No se preocupe usté –dice- tenga usté dinero pa’ pagar la pensión y el dinero que le hace falta a usté pa’ pagar la hipoteca.

Bueno, pues dice:

_ ¡Pues hombre! –el hombre dice- ¿Cómo le voy a pagar yo a usté?

Dice:

_ No hace falta que me pague usté.

Dice:

_ Mire, yo tengo tres hijas: una que se llama María, otra Pilar y otra Marta –dice- ¡Una, que se case con usté!

Dice:

_ Pos bueno, pos nada.

Por la mañana, se van al pueblo de él. Llega allí…

_ Mira, maría, esto pasa.

_ ¡Uyyy, yo con un oso! ¡Yo no me caso con un oso! Pero… ¿usté que se cree, que no sé…?

Bueno, pos la otra…

_ ¡Uy! –la Pilar- ¡nada, pero, pero… usté que… no sé que…!

Y ya, dice la Marta, la más joven, dice:

_ Padre, usté ha dao esa palabra y yo la cumplo. Yo me caso con esta bestia.

Bueno, pues entonces sacó un anillo, el Miguel, lo cortó en dos trozos y dice:

_ Tenga este medio anillo (a Marta) –dice- de aquí a dos años, el caballero que venga con la mitá d’este anillo y lo junte y sea igual, haga juego, o sea, que sea la otra mitá, con ese es con el que te tienes que casar.

Nada, así se quedó la cosa. El hombre siguió por ay, sus dos años por ay, ya de mala manera, na más que comprando fincas y toas esas cosas. Bueno, pues ya pasan los dos años y ya va, acude a la cita de donde estaba, de donde había quedao con el demonio y, entonces, ¿qué hizo? Hizo un cuadro con un palo y puso en cada ángul… en cada extremo una cruz. Cuando llegó el demonio ¡claro! la cruz no podía pasala… él se metió en medio del cuadro, y dice:

_ ¡Es que no…!

Dice:

_ Nada –dice- mira, me tie… además, me tienes que devolver y, dejarme conforme estaba.

El demonio, viendo que no podía se, pues lo dejó, otra vez, igual que estaba ¡Mia qué pijo! Quedó un caballero, muy bien, afeitao y toas esas cosas, quedó nuevo otra vez… El demonio ya no pudo… ya no pudo, porque las cruces, no podía pasalas. Entonces, ya llega allí, a la casa…

_ Vengo aquí, a preguntar por Marta.

_ Yo soy Marta –dice- ¿Quién es usté?

Dice:

_ Yo vengo –dice- a casame contigo –dice- saque usté… -dice-

Hace dos años, una bestia le entregó medio anillo, sáquelo ahora mismo, saque el medio anillo y compruebe a ver si este es la otra mitaz.

Dice:

_ ¡Sí!

_ ¡Pues ese, soy yo!

Entonces, ya le explicó toel caso de lo que le había ocurrido, el pacto que había hecho con el demonio y que se había salvao.

Bueno, pues nada, se casa con ella y por la noche, cuando están acostaos en la cama… ¡Pam! Unos golpes en la ventana… [El narrador hace ruidos y gestos] Dice:

_ ¿Quién es?

Dice:

_ Soy el demonio.

Dice:

_ Ya sabes que contigo ya no quiero nada.

Dice:

_ No, no. No te preocupes Miguel, vengo a date las gracias, porque perdí tu alma, pero he encon…-dice- pero me has dado dos más, las de tus dos cuñadas que, por envidia a su hermana, se han ahorcao.

Y ya, pues vivieron felices, ¿sabes?

Ya ha acabao.

 

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