El castillo de irás y no volverás

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Esto era una vez… esto era una vez un hombre *qu’era muy rico y un día… de la noche a la mañana se quedó muy pobre, y sale un día afuera, a la puerta y dice:   

       _ Diablo, si algún día me devuelves las riquezas, si tengo un hijo… te ofrezco mi alma, su alma.

Pues nada, enseguida… le devolvió *toas las riquezas y se pasaron los años y tuvo un hijo y él creció y se hizo grande y, a cierta edad, cuando él *l’ofreció, pues el diablo vino a por él y el hombre, *preocupao, no sabía có… *qu’hacer ni qué decir y el hijo lo ve y él le decía:

_ Padre ¿qué te pasa?

Y el padre no se lo quería decir y ya…

_ Padre, cuéntame lo que te pasa, sea lo que sea, cuéntamelo.

Y ya dice:

_ ¡Ay, hijo mío! Un día, es que yo era muy rico y, de la noche a la mañana, me quedé muy pobre y entonces dije que si algún día tenía un hijo, le ofrecería su alma al diablo si me devolvía la riqueza y… te tuve a ti y a, a la *edaz que tienes  ahora, te tienes *qu’ir con el diablo.

Dice:

_ ¡Ay, padre, *pos no se preocupe *usté! ¡No pasa *na! Yo me voy y no pasa nada.

*Pos nada, ya el muchacho se hizo su hatillo y se fue caminando, caminando *e iba al castillo de “Irás y no volverás”, y llega a un río y, claro, no lo podía cruzar y *s’encontró con tres muchachas que *s’estaban bañando. Habían *dejao la ropa allí, en una orilla, y él ¿*qu’hizo?  *s’escondió y cogió la ropa de una *d’ellas y ¿por qué no? Estas muchachas eran las hijas de uno de los diablos del castillo de “Irás y no volverás”. *Pos ya salen las muchachas y la otra, claro, como no tenía la ropa, dice:

_ Al que me devuelva mi ropa, le, le… saco del apuro que tenga o le hago lo *qu’él me pida.

*Pos nada, ya sale el muchacho y le da su ropa y dice la muchacha:

_ *Pos bueno, y, ahora, dime lo que… quieres que haga.

Dice:

_ *Pos mira, que me cruces este río.

*Pos la muchacha se convierte en una paloma y cruza el río y le cuenta… lo sube a él encima y le cruzó el río y, al cruzarlo, dice:

_ Bueno y… ¿dónde vas tú por aquí?

Dice:

_ *Pos mira, me pasa esto.

Le cuenta la historia y dice:

_ *Pos mira, yo soy una de las hijas de… los… del diablo, de los diablos –dice- del más malo: mi padre es el, el el *qu’está cojo, *qu’es el más malo –dice- pero nada, tú cuando vas allí, te presentas ante él y tú, cuando… lo que te diga, siempre me ves a mí y me lo cuentas.

Pues… así lo hicieron. Se presentó en el castillo y dice:

_ Bueno, en fin, yo soy este muchacho, en fin, vengo aquí a… a lo que mi padre ofreció. *Pos nada, a ver ¿qué manda *usté?

Dice:

_ *Pos mira, te voy a pedir tres cosas. Si me las cumples, tengo tres hijas, te ofrezco a una *d’ellas en matrimonio –dice- y, entonces, os vais a tu casa, de donde vienes, -dice- pero si no me las cumples, te *ties que quedar aquí.

Dice:

_ *Pos nada, ¿qué manda *usté?

_*Pos mira, hace miles de años, mi bisabuela perdió un anillo en el mar… quiero que tú a mediodía, del día de mañana, me lo presentes aquí.

*Pos nada, *pos el muchacho dice:

_ ¡Madre mía, esto…yo, nunca en la vida…! ¿Cómo voy hacer yo esto? ¡No puede ser!

*Pos ya se lo cuenta a la muchacha y dice:

_ ¿Qué te ha *mandao mi padre?

Dice:

_ Una cosa imposible… que vaya al mar y *qu’encuentre un anillo de su bisabuela que perdió hace miles de años y –dice- y yo… eso no lo puedo hacer.

Dice:

_ Tú no te preocupes y *has lo que yo te voy a decir, te presentas en la playa con una gaveta y un cuchillo y tú *m’esperas allí hasta que yo vaya.

Pues así *lohizo. Cogió la ga… la *palancana y el cuchillo y, cuando llegó, la muchacha dice:

_ Ahora, me tienes que matar.

Dice:

_ ¡¿Cómo?!

Dice_

_ Sí, tú mátame y hazme trocetes chiquitines –dice- y, cuando me hayas hecho trocetes, *m’echas al agua, pero ¡ten *cuidao! No derrames una gota de sangre, porque si no, yo puedo salir… que me pase alguna cosa… ¡Me puede pasar alguna cosa!

*Pos nada, así *lohizo, pero… ¿por qué no? Se le cayó una gota a *l’arena y el muchacho, claro, *to *preocupao, pero él esperó hasta que se pasaron unas horas y salió la muchacha con el anillo y dice

_ Te dije que tuvieras *cuidao, pero mira… ¡no has *tenío! Y –dice- ¡Mira, me falta un dedo… el chiquitín, el de la mano derecha, el chiquitín! *Pos nada –dice-pero no te preocupes, tú toma el anillo y se lo presentas a mi padre.

*Pos nada, el muchacho  a mediodía… ¡ah! le dijo a la hora que le dijo, se lo presentó. Dice el diablo:

_ ¡Madre mía! Pero… ¿cómo ha *podío hacer esto? *Pos bueno… pero en fin.

_ Bueno ¿qué manda *usté para mañana?

_ *Pos mira mañana, tienes *qu’ir a tal monte. Tienes que alisarlo, ponerlo de majuelo y, a mediodía, me tienes que traer uva *d’ese majuelo.

Dice el muchacho:

_ ¡Madre mía, este hombre pero… bien diablo, pero bien diablo…! ¿Cómo voy a hacer yo esas cosas?

*Pos nada. Pero él se va y se lo cuenta  a la muchacha.

_ Mira, me ha *dichoesto.

Dice la muchacha:

_ *Pos nada, tú, mañana, coges tu almuerzo, vas al monte, te lo comes y, después, *t’echas a dormir y tú, lo demás, *too me lo dejas a mí.

*Pos así *lohizo. Fue, se comió su almuerzo y *s’echó a dormir. A mediodía, antes de la hora, se despertó y ya tenía uva *pa’ presentársela al padre.

A la hora *qu’él le dijo *d’ese día se la presentó y el diablo:

_ ¡Madre! –le decía a los otros; *porqu’esque tenía dos hermanos más, decía- ¿Pero cómo puede ser esto? ¡Esto, esto, es a mi… más diablo que nosotros!

*Pos nada, bueno, pero como lo cumplió, él no podía decir nada.

_ Bueno, y *pa’ mañana… ¿qué va a mandar *usté?

_ *Pos mira, mañana quiero que vayas a traerme leña…

Dice:

_ *Pos nada.

_ Coges un burro –dice- y me traes leña.

_ Bueno, *pos bien.

El muchacho va y se lo dice a la muchacha.

_ ¿Qué te ha dicho hoy?

_ *Pos hoy, que vaya a tal sitio y le traiga un buen haz de leña.

Dice:

_*Pos mira, el burro va a ser mi padre, que se va  a convertir en burro *pa’ darte a ti más… ¡como haces *toas las cosas tan bien! *pa’ darte a ti esta… pero yo allí… ¡no puedo hacer *na’! Tú, lo único, buenos haces de leña, bien *cargao y –dice- buenos palos a la pata derecha, *qu’está cojo. Tú, buenos palos ahí y, bueno… bien *cargao…-dice- y nada… lo demás, nada.

Pues nada, a otro día, cogió un burro, que ya era el diablo que se había *convertío en burro, llega *ande el rodal de la leña… lo carga bien *cargao y por el camino… ¡buenos palos a la pata derecha! *qu’era la que estaba cojo; y el bu… el burro *qu’era el diablo, iba diciendo…

_ ¡Madre mía! ¡Madre mía, este!

*Pos ya llega, descarga su leña, se junta… ¡claro! el diablo se junta con sus hermanos, antes *qu’él llegara y dice:

_ ¡¿Qué, qué, qué… cómo ha ido?!

_ Bien, bien, bien… me ha *cargao bien y… ¡buenos palos! Esto… ¡Esto es aún más diablo que nosotros! –dice- pero, en fin… ha *cumplío… Bueno.

Pues ya se presenta el muchacho…

_ Bueno, lo que… *usté me ha *mandao de las tres cosas, ya lo he *cumplío.

_ Muy bien, muy bien. Mira, como te he dicho que tengo tres hijas y te *ties que casar con una *d’ellas… las voy a poner con guantes en una tinaja las manos y tú sacas a una de ellas y con la que… eso, te casas.

Pues el muchacho, como se quería casar con la que le ayudaba, dice, va y se lo dice, dice:

_ Mira –dice- que pasa esto.

Dice:

_ *Pos ¿tú te *quies casar conmigo?

Dice:

_ Sí.

Dice:

_ *Pos como a mí me falta el dedo chiquitín –dice- el guante va a estar hueco, tú, cuando toques el guante que le falta el dedo, *pos esa, soy yo.

Dice:

_ ¡Ah, *pos nada!

*Pos nada, eso hizo. Me las metieron en la tinaja las manos. El muchacho cogió… *pos la, la del guante hueco… ¡Hala! ¡Hala! se casan y ya dice:

_ Bueno ¡hala! a vuestra habitación, pero…-dice, le dice el diablo a los otros- Ahora pillo y los mato *pa’ que no se vayan…

Pero la hija, como *tammién era medio diabla, dice, le dice al marido:

_ ¡Estate, que ya verás! Tü te vas a ir a la cuadra –dice- ahora hay tres burros, coge el que… hay uno *qu’está muy *delgao, otro *qu’está un poquito más gordo y,. Otro ya, muy gordo, muy gordo. Tú te traes el que peor está, el más *delgao –dice- pero ¡el más *delgao, eh!

_ Bueno.

Y, mientras tanto la hija, había un pellejo y echó un escupitajo *pa’ *qu¡el padre, cuando… *qu’iba a llamarlos, la, la… conforme los iba llamando, el pellejo… el escupitajo en el pellejo iba disminuyendo la voz y pilla y se va *lahija a la cuadra con su… con el marido y, en su lugar, mete una bota con vino y el padre iba y decía:

_ Hija mía ¿os *habís *dormío ya?

_ Ya, padre… ya nos vamos durmiendo.

Se pasaba otro rato…

_ Hija mía ¿os *habís *dormío ya?

Y, cada vez, la voz iba a menos, hasta que ya va y dice:

_ Hija mía ¿os *habís *dormío ya?

Y ya no se *sienten. Dice:

_ *Pos ya están durmiendo.

Va y les hinca un cuchillo y, al caer el cuchillo a la bota ¡claro! salta el vino *p’arriba y dice:

_ ¡Odo, qué sangre más dulce tenía!

Pero… se da cuenta de que había *sío un engaño y dice:

_ Se han… se han *escapao. Nada, pero… ¡ahora es la mía!

Va a la cuadra y ve que se habían *llevao el caba… el burro más gordo y la hija, al verle, le dice al marido:

_ ¡Ay! ¿no te había dicho que hubieras *cogío el más *delgao?

Pero el muchacho, claro, al ver el… otro tan seco, había *cogío el más gordo para ir más ligeros y era al revés, el gordo corría menos y el… el *delgao corría más y, el padre cogió el *delgao y los iba persiguiendo y ¡claro! les dio alcance y *lahija, cuando se dio cuenta, dice:

_ ¡Y ya tenemos *ay a mi padre!

Hizo surgir una fuente ¡no! Una huerta con un hortelano y éste, le decía sólo: “Lechugas” que dijera sólo “Lechugas”. Llega el diablo y dice:

_  ¿Ha visto *usté pasar por aquí un burro muy gordo con dos *subíos?

_ ¡Lechugas! ¡Lechugas! [risas]

Y ya… hasta *qu’el hombre se cansó y se volvió otra vez *p’atrás, el diablo.

*Pos ya… cuando ya eso, volvió otra vez a perseguirlos y ¡claro! y como el burro, el otro, no corría, *pos el, el hombre, el padre *pos enseguida los, los… alcanzaba y ya, dice ella:

_ ¡Ya está ahí otra vez mi padre!

Y el, el… el muchacho:

_ ¡Ay!… y ahora ¿qué hacemos?

_ No te preocupes.

Hizo surgir una niebla muy espesa, muy espesa… ellos la cruzaron, pero el diablo llegó y ¡claro! no podía avanzar y se volvió.

Al llega allí el padre se volvió y, entonces ya… ¡claro! ya lo dejó por inútil ya… la persecución. Entonces ellos… ya llegaron adonde el muchacho vivía. Su padre, tan contento, al presentarle a su mujer y contarle *toa la historia de que todo le había ido bien, gracias a la muchacha y ya… yo ya me vine y ya yo no sé lo que pasó,

Colorín colorado,

Este cuento se ha acabado.

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